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martes, 7 de junio de 2016

Como quieres que te cuiden tus hijos cuando seas viejo?







Siguiendo con las historias de vida, hoy les voy a contar una que les va a conmover por lo profunda de la relación que se dio entre estas tres personas y que hizo que por lo menos su vejez se viviera con dignidad.
Sin darles mucha referencia de los personajes empezaré por contar la historia de él, hombre fuerte de carácter, dominante pero a la vez justo y trabajador como pocos, se dedicó a la industria del café por mas de 40 años y gracias a su trabajo logró hacer un pequeño capital que le permitió vivir con mucha dignidad.

Ella una mujer educada con las viejas costumbres de la provincia, de familia acomodada, educación de princesa y además con un porte muy distinguido, ama de casa dedicada y muy hacendosa.
Durante muchos años vivieron en una casa en la ciudad de México y para su mala fortuna no pudieron tener hijos y creo que eso les pesó bastante, sin embargo y después de todo se llevaron bien prácticamente hasta el fin de su existencia.

La esposa contaba con 2 hermanas y una de ellas casada con 4 hijos de los cuales 3 mujeres y un hombre siempre fueron muy cercanos a esta pareja por el cariño que les tenían. Una de las hijas que no llevaba buena relación con la madre, algo muy común en familias grandes, siempre sintió un gran simpatía por los tios  y ellos le correspondían como si fuera su hija. La niña desde pequeña nació con un problema cardíaco y eso aumentó el cariño hacia la niña casi como si fuera su hija a tal grado que levantaba algunos celos con los padres de la niña.

La niña muy apegada a los tíos pasaba largas temporadas en casa de ellos  quienes la llenaban de mimos y regalos y le consentían como a pocos.
Con el pasar del tiempo la niña se convierte en mujer, se casa y ya con su problema cardiaco resuelto logra tener dos hermosas niñas que se convierten prácticamente en las nietas de los tíos, siguiendo con la relación cercana que se tenían desde muchos años atrás. Con el tiempo la sobrina se encarga de la educación de las hijas pero siempre cuidando a los tíos y con el pasar del tiempo el hombre que fumaba mucho es diagnosticado con enfisema pulmonar y en unos años más muere debido a su enfermedad no sin antes pedirle a su sobrina que prometa no dejar sola a la tía.
Cabe señalar que durante esa época que el tío vive con la enfermedad, la sobrina los procuró en todo momento sin menoscabar la relación.
Unos años después la sobrina se divorcia y decide ir a vivir con la tía quien tenia una casa bastante amplia donde podían estar las niñas, la tía y la sobrina. Durante varios años cuidaron de la tía, quién se encargó de cuidar a las niñas como si fueran sus nietas, las educó, les enseño los secretos de los buenos modales, hasta que el paso del tiempo le cobra factura y fallece.
Durante esos años la sobrina que sin ningún compromiso mas que el amor que les profesaba a las tíos pues ellos la cuidaron desde pequeña por su enfermedad cardíaca, se encargo de ellos y les procuró cuidados, médicos, medicinas y todo lo necesario para sobrellevar la vejez.
Fueron horas y días de desvelos, visitas a los medicos, llevarlos a las fiestas familiares, llevarlos a pasear y velar el sueño de ellos durante muchas noches.

Al final, la tía cambió su testamento y le dejó la casa a la sobrina para que viviera con las hijas ya adolescentes, en agradecimiento por todos esos años de cuidados y desvelos.
Podríamos pensar que el motivo era la herencia, sin embargo la idea original era que la propiedad se dividiera entre varios sobrinos, pero al final quien veló por ellos fue esta sobrina en cuestión y por ello la tía decidió cambiarlo, los sobrinos estuvieron totalmente de acuerdo con la decisión.
La sobrina nunca pensó en la herencia y solo cuidó a los tíos por el amor que les profesaba y por el agradecimiento que sentía al haber sido también cuidada por ellos.
Tiempo después le pregunté si lo volvería hacer y la contestación fue afirmativa, pues el agradecimiento era sincero y profundo y nada ni nadie obstaculizó el deseo de cuidarlos, a pesar que muchos de los sobrinos pudieron hacerlo, ninguno realmente quiso hacerlo de corazón.

Con esto concluyo que si uno no cuida la relación con los hijos o los sobrinos o los parientes, uno queda condenado a vivir en soledad y el llegar a viejo y sin nadie que vele por uno puede ser muy aterrador. Por ello si tu quieres que te cuiden con amor, cariño y dedicación tienes que sembrar para poder cosechar cuando llegues a viejo.Tratar bien a los hijos, a los sobrinos o las personas cercanas hará de tu vejez una época de reciprocidad en todas las acciones que hayas llevado a cabo durante la juventud y la madurez.

Muchos viejos creen que no van a necesitar de la caridad de las personas cercanas  hasta que se ven en la necesidad de acudir a la consulta, comprar la medicinas, comer acompañados en la mesa, pasar una navidad en familia, subir una escalera, bajar de la silla de ruedas o compartir un momento de alegría.
Espero que esta lectura les ayude a recapacitar y que cambien de actitud antes de que sea tarde y se arrepientan de haber tratado mal a algún hijo, sobrino o pariente.
Ellos pueden ser al final del camino el único bastón en el cuál se puedan sostener.
Nos vemos en la próxima.
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